5 sept 2007

Cuando escapamos de algún problema, a parte de estar cometiendo un grave error, es inútil pensar que si lo ignoramos puede desaparecer. Precisamente ocurre todo lo contrario, aparece ante nosotros una y otra vez hasta que conseguimos resolverlo. El hecho de que nos encontremos ante el, se debe a que nosotros somos los únicos responsables de haberlo provocado, aunque haya sido por algo que realmente necesitábamos... que se yo, y por lo tanto, también somos los únicos que debemos enfrentarlo y resolverlo. Mientras esto no suceda, tendremos una deuda pendiente que nos reclamará una y otra vez hasta que decidamos saldarla. Y es ahí, cuando mas solos y vulnerables nos sentimos, es cuando encontramos alguna forma de pedir ayuda...




Por eso Dios y Señor,

porque por amor me hieres,

porque con inmenso amor

pruebas con mayor dolor,

a las almas que mas quieres.



Porque sufrir es curar

las llagas del corazón;

porque sé que me has de dar

consuelo y resignación

a medida del pasar;


por tu bondad y tu amor,

porque lo mandas y quieres

porque es tuyo mi dolor...,

¡Bendita sea, Señor,

la mano con que me hieres!



J. M. P.




No hay comentarios.: