Cuando escapamos de algún problema, a parte de estar cometiendo un grave error, es inútil pensar que si lo ignoramos puede desaparecer. Precisamente ocurre todo lo contrario, aparece ante nosotros una y otra vez hasta que conseguimos resolverlo. El hecho de que nos encontremos ante el, se debe a que nosotros somos los únicos responsables de haberlo provocado, aunque haya sido por algo que realmente necesitábamos... que se yo, y por lo tanto, también somos los únicos que debemos enfrentarlo y resolverlo. Mientras esto no suceda, tendremos una deuda pendiente que nos reclamará una y otra vez hasta que decidamos saldarla. Y es ahí, cuando mas solos y vulnerables nos sentimos, es cuando encontramos alguna forma de pedir ayuda...
Por eso Dios y Señor,
porque por amor me hieres,
porque con inmenso amor
pruebas con mayor dolor,
a las almas que mas quieres.
Porque sufrir es curar
las llagas del corazón;
porque sé que me has de dar
consuelo y resignación
a medida del pasar;
por tu bondad y tu amor,
porque lo mandas y quieres
porque es tuyo mi dolor...,
¡Bendita sea, Señor,
la mano con que me hieres!
J. M. P.

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