11 sept 2007

Inmortal
Cuando perdemos a un ser querido nos planteamos muchas preguntas y entendemos los ciclos de la vida, inevitablemente aceptamos que las cosas ocurren independientemente de lo que nosotros deseábamos o esperábamos.

Lo natural es nacer y morir, pero cuando a un ser querido le llega la hora, sea como sea, parecemos no estar preparados, como si fuera algo que nunca debiese ocurrir, como si estuviera ajeno a nuestra condición de humanos. Pero pasa y entonces pensamos en por qué no disfrutamos de esa persona, por qué no aprendimos de ella, por qué…. Muchas preguntas que siempre nos hacemos, pero la respuesta siempre la tenemos ahí: vivir con plena conciencia cada segundo, disfrutar cada paso de la vida, y aceptar todo lo que ocurra con alegría y buen humor. El punto es hacerlo, y volvemos a las preguntas: Por qué no lo hacemos?...
Hay otros mecanismos de respuesta, la culpabilidad, la depresión etc… pero son opciones alejadas del sentido común y que nos pueden llevar por caminos de sufrimiento que son innecesarios.

No deseo la muerte de nadie y menos de un ser querido, pero si deseo que hasta que esa hora llegue, pueda ser siempre capaz de vivir la vida, sin pensar tanto en lo que pasará y ser más consciente del presente, de lo que me espera cada instante, por muy cotidiano que parezca.

No me cabe duda que tras la muerte, para las grandes personas están reservados los grandes lugares. Ese gran lugar es un regalo y ese regalo es permanecer en los corazones de los que te han querido. Eso significa ser eterno y la eternidad es inmortal.

Reflexión
En memoria de Norma Meza G.
10 / 09 / 07

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